domingo, 3 de junio de 2012

Ronco verano.

Aún no sé quien dijo eso de que no valoramos las cosas que tenemos hasta que las perdemos pero estoy parcialmente de acuerdo con él.
 Creo que no hace falta llegar al extremo de perderlo... Sin embargo si nos hace falta sentir la sensación de vacío en el estómago cuando creemos haber perdido algo importante.
Valoro mucho a mis amigos. Me ha llevado mucho darme cuenta de la importancia que tienen mis amigos en mi vida. He perdido muchos y muy buenos amigos por el camino aunque no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida. Creo que sin la pérdida de algunos soldados no habría dado nunca el valor suficiente a los que tengo actualmente.
Tampoco sé quien dijo que los amigos se cuentan con los dedos de una mano y siempre te van a sobrar dedos pero estoy totalmente de acuerdo.
Apenas podemos tener unos pocos amigos de verdad. El resto son imitaciones baratas o gente que está de paso en tu vida.
Me ha costado mucho tiempo, mcuhas decepciones y algunas lagrimas llegar a tener los amigos que tengo y a los que considero mi familia. La familia que yo he elegido.
No sé que sería de mis resacas sin vosotros en el parque, sin todas las veces que me habeis dejado llorar en vuestro hombro o que simplemente me habeis hecho reír hasta ponerme roja como un tomate.
Gracias. Por lo bueno, por lo malo, por lo pasado, por lo presente y por lo futuro.
 

viernes, 25 de mayo de 2012

Aún escucho el eco de los violines. ¡Qué triste!

Aún sin ser en acústico, aún sin ser en tu salón, aún sin ser contigo... A veces cierro los ojos y siento que puedo escucharlo. Tan nítido como la última vez, sintiéndome igual, sintiendo lo mismo... Sólo he de coger los cascos y relajarme.
Puedo verte sonreír mientras cantas.
Escucho cada acorde como si estuviese a dos metros de ti. Como antes.
Al abrir los ojos creo que no habrá tiempo suficiente en el mundo para acercarnos lo suficiente como para no notar que en algún momento determinado, tal como ahora, la distancia entre nosotros era infinita.
Siento que me da un vuelco el corazón cuando escucho la que siempre será nuestra canción, en su mejor versión. Apenas puedo escucharla entera sin que una lagrimita asome por mis ojos y caiga por mi cara.
A veces creo que debería hacer como dice esa canción y "mejor callar y hacer del cielo un desván".
Hay cosas que están mejor bajo llave, donde nadie pueda acceder a ellas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Esa estúpida cosita llamada Amor

Mis conocidos saben que mis lecturas favoritas cuando mis ánimos andan bajo mínimos son las lecturas románticas. Ojo, nunca esos truños que leen las abuelas en sus horas prenovela de la tarde.
Me gustan las historias con cierto matiz de imposibilidad y obviamente, mejor si el final es feliz.
En el fondo me gusta engañarme. Soy esa estúpida amiga romanticona que todos tenemos y que busca su final feliz.
Veo dificultad donde otros ven el final de todo. Veo la desesperanza como un camino mas en mi etapa. Veo lo imposible como algo cercano.

jueves, 1 de marzo de 2012

Noches largas.

Ultimamente duermo poco. Muy poco.
Me desvelo en mitad de la noche y me levanto temblando. De miedo. Si tuviese un espejo frente a mi vería el pánico en mis ojos.
Anoche soñé que una de esas personas que han sido importantes en mi vida y otra que pensé que lo era me tendían una trampa. Algo rollo "Sé lo que hicisteis el último verano" pero más psicópata.
A lo mejor siempre sueño lo mismo y sin embargo, no lo recuerdo. A saber.
Ultimamente no sé nada. Siento que no me conozco.
Que mis instintos más básicos han quedado anulados.
Por las noches pienso mucho en ti. En tus brazos. Nunca visualizo tu cara. Es raro.
Me gusta recordar el tacto de tus brazos rodeándome. Tu boca tras mi nuca, susurrándome algo que me reconforta. Siempre las palabras adecuadas en un tono de voz apenas perceptible, esa clase de intimidad que no existe si hay alguien más.


A lo mejor me gusta emparanoiarme, quizás no duerma por la alergia. Me gusta creerme más misteriosa de lo que soy.
No sé.
Llevo una época que es mi frase preferida. No sé.
No sé, pero desconecto.

domingo, 26 de febrero de 2012

Un lugar lejos de aqui, doblando la esquina


Llevamos la pena como si fuese un regalo muy preciado que se nos ha caído al suelo y se ha hecho añicos. No queremos que nadie lo vea, que nadie intente arreglarlo. Creemos que solos podremos hacerlo. Pero a veces se requiere la mano experta de un amigo para sofocar la pena.
Ocultamos nuestras lágrimas cuando un pedacito de pena nos hace un corte en la mano. Preferimos llegar a nuestra habitación, sentarnos en el borde de la cama y aún así taparnos la cara con las manos, tratando de ocultarnos a nosotros mismos nuestro dolor, sofocando el llanto para que nadie lo escuche.
Dicen que las penas pasan antes en buena compañía. Mi opinión es que la compañía difumina la pena hasta un punto que pasa a tomar un plano secundario...En cuanto dejamos de emborronarlo todo, la pena reluce.

jueves, 12 de enero de 2012

London

Hace muchisimo calor.
No puedo dormir.
La calefaccion esta demasiado alta.
Me duele la cabeza y hasta creo que he sudado un poco.
Carlota duerme en la habitacion de al lado y aunque soy una miedica y tengo miedo a que alguien pueda entrar, me siento mejor sola.
No me gustan los sobresaltos y tengo la sensacion de que en cualquier momento vendra a despertarme.
He ido a hacer pis con miedo de despertarla.
Cuando me he tumbado en la cama no he podido evitar pensar en ti, en nosotros.
A veces creo que es la cobardia que se apodera de mi. Sobre todo en los momentos en que soy mas debil. Sin emabrgo no dejo de imaginarme tu cuerpo pegado al mio. Ambos vestidos, pero puedo sentir cada parte de ti pegada a mi. Tu aliento sobre mi pelo, tus brazos entrelazados conlos mios.
Y veo mis lagrimas caer como la primera vez que discutimos y llore en silencio en la cama, pegada a ti y sin embargo, muy lejos de ti.
No se porque lloro.
Desde que estoy aqui lo hago todos los dias.
Intento evitarlo, leyendo libros, viendo la tele...y aunque me alivia momentaneamente, mi dolor reaparece.
Nunca me ha gustado la soledad.
Me gusta estar rodeada de gente, poder charlar con alguien o simplemente que esten ahi.
Adoro a los amigos que tengo, incluso a los malos amigos.
Cada vez se me da mejor fingir que estoy bien ante los demas.
No me cuesta nada, es un papel que me sale automatico y se me da tan bien interpretar que no me imagino interpretando otro.
Hace mucho que no se que se siente dejando de convivir con el vacio que se lleva dentro y a la vez con la pena que te inunda.
Parece que la habitacion esta mas fria.
No me meto dentro del edredon pero lo noto.
No me quito las gafas, algo me dice que no voy a dormir demasiado hoy.
Oigo los coches pasar y es como si automaticamente volviese a Madrid.
Echo de menos a mi hermana.
Su sonrisa, el sonido de su voz...
Si algun dia me voy creo que no sabria que hacer sin ella.
Es el catalizador de mis pensamientos.
Lo es todo sin hacer nada.
Siento que se me empiezan a cerrar los ojos, pero aun asi no dejo de preguntarme si una persona puede amar plenamente a otra teniendo el corazon ocupado.
Siento mi ultimo bostezo y espero caer rendida.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Decisiones

Dicen que las decisiones que más nos cuesta tomar son las mejores y las más importantes porque marcan nuestras vidas para siempre. Hasta aquí todo bien, todo normal y, para mí, todo cierto. Ahora…aunque sean decisiones importantes, ¿podemos dar marcha atrás en caso de inconformidad con la decisión tomada?


¿Cuántas decisiones son incorrectas? ¿Cuántas veces nos hemos equivocado? Muchísimas. ¿Cuántas veces lo hemos podido arreglar sin consecuencias? Ninguna.

Todos estamos de acuerdo en que nos podemos equivocar, pero casi ninguna persona es capaz de perdonar los errores en cuanto a la toma de decisiones se refiere. Las consecuencias son inevitables. Recuerdo todas y cada una de las promesas que me han hecho y no se han cumplido, las que he hecho y no he cumplido, las veces que he dicho que iba a hacer algo y no lo he hecho, las veces que dije que no iba a hacer algo y lo hice. Y también recuerdo las consecuencias que ello ha tenido. Desde un enfado tonto hasta el rencor escondido en alguna parte y que sale sin avisar.

¿Qué si me arrepiento? Supongo que no, todo ello me ha hecho no volver a cometer los mismos errores. ¿Qué si me habría gustado haber sido lo suficientemente inteligente como para no haberla cagado? Sí.

No se puede dar marcha atrás sin consecuencias. No puedes esperar que todos entiendan tu error. No puedes esperar que todos olviden tu error.

martes, 13 de diciembre de 2011

Necesitar. Querer.


¿Por qué siempre parecemos necesitar lo que es más difícil de obtener?
En los momentos duros necesitamos un hombro sobre el que llorar, unos brazos que nos rodeen con firmeza o un beso en la mejilla acompañado de un meticuloso susurro que nos diga que todo saldrá bien aunque nadie lo pueda decir con seguridad. Supongo que para ello se necesita conocer a la persona. No todos somos iguales, no todos necesitamos lo mismo… Sin embargo, quiero pensar que todos necesitamos apoyo cuando las cosas se tuercen un poco. Soy de las que piensa que sin familia o amigos en los que apoyarte, todo sería muchísimo más duro.
Puedo sentirme afortunada por tener siempre a mis amigos y a mi familia ayudándome siempre que lo he necesitado. Pero supongo que nunca es suficiente, parece ser que necesitamos lo que no tenemos, anhelamos lo que sabemos que no está ahí y hacemos necesario algo que anteriormente, se nos hacía invisible a los ojos.
Lo considero algo tonto porque aunque me acuerdo de ti, cuando estoy mal te siento más lejos que el día anterior, noto más dolorosa tu ausencia y necesito más un abrazo que nunca. Pero, como todo, nunca llega en el momento en que lo necesitamos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Violin's melody

Te echo de menos.


Tu risa, tu voz, tu imagen cantando en tu salón…

Se me inunda la memoria de imágenes. Sé que debería borrar cualquier clase de imagen en la que yo parezca feliz y compenetrada contigo, pero soy incapaz de deshacerme de esta.

Te recuerdo sentado en el sofá, con la guitarra entre tus manos, tus ojos azules cerrados. Yo cruzada de piernas sentada a unos metros de ti, con la mirada fija, observando cada movimiento, escuchando cada acorde, cada palabra. Recuerdo tu cara de felicidad mirándome. Y recuerdo sonreír cuando tú no mirabas.

Lo echo de menos. Maldita nostalgia.

Memories.

Me es imposible no echar la vista atrás y acordarme de ti. Vivo con la cabeza girada al pasado y en ocasiones no sé fijar la vista al frente. Vivir en el pasado me mantiene rodeada de recuerdos.


Curiosamente cuando observamos el pasado todos los recuerdos negativos pasan a un segundo plano, como si nunca hubiesen sucedido, como si nunca nos hubieran hecho el daño que creíamos imborrable.

Resulta curioso lo selectiva que es la memoria en ocasiones. Cuando indago en recuerdos dolorosos recuerdo el daño que me hicieron en su momento, pero comparado con el dolor que actualmente me causa, es nulo.

El paso del tiempo es como el agua sobre las huellas en la arena. Quizás no lo borre en la primera pasada, pero acabará desapareciendo, hasta que pises otra vez. Realmente la memoria es como dar un paseo por la playa. Vamos dejando huellas poco a poco. Algunas más profundas que otras y cuando llega la ola del tiempo, se va llevando nuestros recuerdos menos relevantes mientras que nosotros remarcamos los importantes una y otra vez, dejando que permanezcan en nuestra memoria de manera permanente. Hay recuerdos que son tan profundos que ninguna ola podrá desvanecerlos. Me gusta mucho mirar hacia atrás. Quizás porque camino hacia delante siempre como si tuviese ojos en la espalda…hasta que algo, me haga chochar en el camino. Aun cuando quiero caminar con paso firme hacia delante, hay algo desde atrás que me hace girarme y perder el norte.

Supongo que soy una de esas personas que miran a todas partes, asegurándose de que todo está en su sitio y permanece en el lugar en el que creo que debe estar. Soy uno de esos extraños especímenes a los que les gusta el orden en el caos.